«Una emoción es un estado psicológico complejo que implica tres componentes distintos: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica, y una respuesta de com- portamiento o expresiva» (Hockenbury & Hockenbury, 2007).

Para Paul Ekman, psicólogo pionero en el estudio de las emociones, las emociones básicas son 6: tristeza, alegria, sorpresa, asco, miedo e ira. Todas ellas constituyen procesos de adaptación y, en teoría, existen en todos los seres humanos, independientemente de la cultura en la que se hayan desarrollado.

La tristeza son seacciones a pérdidas o situaciones adversas que superamos. La tristeza también puede aparecer después de una gran alegría. La dimensión de la alegría es demasiado grande para que la persona que la experimenta la enfrente emocionalmente. En psicología clínica, aquellos que son particularmente rígidos, tienen un alto sentido de responsabilidad, exigen moral y moral, y son muy controlados, tienen increíbles facilidades para sentirse tristes porque tienen poca capacidad de adaptación a los cambios y se les llama personalidad melancólica. El duelo puede protegernos y ayudarnos a evitar posibles daños por interacción con el medio ambiente. Se puede distinguir las tres formas principales de afrontar la tristeza como: la persona en duelo se “aísla” del entorno, lo que le permite reflexionar y cambiar comportamientos que han demostrado ser ineficaces para resolver problemas ; la función moderada,
la tristeza ayuda a debilitar el nivel general de activación individual. Esto ralentiza el proceso cognitivo de inspección en profundidad, situaciones de conflicto y comportamientos de falla mostrados; con el impacto social, el dolor promueve la simpatía de los demás por nuestra situación y las personas, aumentando así las oportunidades de un contacto más amplio con la sociedad, ayudándonos así a superar la situación.

La alegria es un sentimiento positivo, se puede producir de muchas formas: aliviando el malestar o logrando metas objetivas, observando la alegría de las personas que admiramos o contemplando algo que nos parece hermoso. La felicidad tiene muchos beneficios para nuestra salud, a nivel hormonal, cuando estamos felices, producimos un neurotransmisor llamado serotonina, que puede reducir nuestro estrés y ansiedad. En un estado emocional feliz, somos más creativos, más fáciles de interactuar con los demás y más útiles. Además, la felicidad aumenta nuestra capacidad de defensa, se puede decir que una persona feliz es más saludable.

La sorpresa es una reacción provocada por algo nuevo, imprevisto, accidental o desconocido. Es la emoción más especial entre todas las emociones básicas, y no se puede decir que sea una emoción siempre positiva o negativa. Esta es una emoción neutra. La duración de la sorpresa es muy corta y el desencadenante es muy rápido, salvo por la forma en que se puede transformar en cualquier otra emoción. Sorprendentemente, de inmediato prestamos atención a los nuevos estímulos. Esta emoción nos permite tomar las medidas adecuadas frente a estos cambios de comportamiento y emoción. Por ello, detén o interrumpe cualquier otra actividad que estemos realizando para poder centrar toda nuestra atención en las cosas que nos sorprenden. Esto se agrava cuando los eventos son importantes para nosotros.

El asco es la reacción a una fuerte aversión por algo que nos hace particularmente desagradables o repugnantes. Eventos extraños y muy desagradables pueden causar disgusto. Creemos que es muy importante retirarnos de este estímulo para mantener nuestra sa- lud. Siempre rechazamos este estímulo porque pensamos que no somos capaces de adaptarnos a estos estímulos. 

El miedo, es la reacción que se produce ante un peligro inminente, los diversos estímulos que genera esta emoción en nuestro cuerpo son tan extensos, tan extensos que no se puede enumerar. Cualquier cosa hará que alguien tema. Cuando sentimos miedo, creemos que nuestra capacidad para controlar y predecir es muy baja. Sin embargo, creemos que debemos responder de inmediato, y para ello movilizamos una serie de acciones. Siempre evitamos y / o evitamos las causas que provocan nuestro miedo.

La ira, cuando una persona sufre una situación que produce el comportamiento o es ofensiva, surge la ira. Cuando nos sentimos agraciados, nuestra atención se centra en el objeto o persona que inspira este sentimiento y se activa el sistema de defensa.

Según Wundt (1896), psicólogo alemán, distingue dentro de tres ejes: el eje valencia afectiva, donde diferencia emociones según su tono hedónico sea posivo o nevativo, va del agradable al desagradable; el eje activación, de calma a entusiasmo, diferenciando emociones por cambios de intensidad fisiológica; el eje de control, del extremo controlador de situación, diferencia la emoción en función de quien ejerza el dominio.

Henry James (Otten, 1999), demuestra cómo en la narrativa las texturas de los objetos son definidas para conseguir evocar sensaciones concretas. Señala que para un objeto comunique es necesario acercarse a él y palparlo.

Cada persona, según las experiencias que ha vivido puede tener diferentes percepciones de la textura que toque. El tacto es el sentido más unido a nuesta vida afectiva, es el vehículo más importante para acceder a la realidad.

Una sinestesia es la capacidad que tiene un estímulo de evocar sensaciones y experiencias en otra modalidad distinta a la suya.

LOOKBOOK

PROTOTIPOS FINALES

IRA

Con el corsé se representa la presión que le hace sentir esta emoción para estallar, representado a través de la falda. En el estilismo, también se muestra una presión sobre la cabeza con papel de aluminio, que luego explota por la parte trasera con rizos en el cabello.

SORPRESA

A través de los volantes del vesti do se representa la sorpresa de encontrar dos tipos de tejido uno más rígido que otro, el canesú y el tul. El estilismo va completado con un toque más dulce y discreto.

TRISTEZA

En este caso, a través de la chaqueta representamos ese sentimiento de tristeza partiendo de volúmenes grandes que crean el sentimiento de soledad y vacío. El estilismo esta compuesto por una malla reprimiendo la cara que no deja expresar sus otras emociones.